Sabéis las típicas imágenes de un lugar antes y después de un gran evento, donde solo se observa una gran cantidad de residuos, bien por los cartones y plásticos del desembalaje del material utilizado, como por la basura que podamos producir en un encuentro con una gran afluencia de asistentes.

Normalmente esa imagen genera un gran lamento por parte de los usuarios que leen estas noticias, sin embargo, no nos damos cuenta que en nuestro negocio pasa algo parecido. Aunque muchas veces los residuos de nuestra negociación no son tan visuales, en numerosos de los casos se trata de emisiones de gases o de utilización de un espacio.

Si pudiésemos teñir de color todo lo que generamos, en cuestión de residuos y de emisión, probablemente también nos espantaríamos. El cuidado del medio ambiente es una responsabilidad de todos, con un importante papel de las empresas. Somos las grandes consumidoras de energía y generadores de residuos.

Por ello, tenemos que comenzar a valorar nuestros actos desde un punto de vista más sostenible. Antes que trabajadores somos individuos que necesitamos unas calidades en nuestro entorno para no presentar problemas de salud.

Aunque cuando hablamos de las responsabilidades, como empresarios tenemos que tener en cuenta muchas otros aspectos de la sociedad, como la salud y calidad de los empleados, de los accionistas y, por supuesto, de la propia comunidad en la que estamos.

 

Fdo. Clara López – Asesora de Medio Ambiente en el departamento de Innovación AEDHE

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