No es valiente quien no tiene miedo sino quien sabe conquistarlo”, Nelson Mandela

Donde hay una empresa de éxito alguien tomó alguna vez una decisión valiente”, Peter Drucker.

El fracaso empresarial se asocia con el momento de la desaparición de la empresa, aunque en realidad es un lento proceso de crisis que si no se identifica y afronta conduce al fracaso del proyecto empresarial. La trayectoria de una empresa no es lineal, está plagado de avances y retrocesos, superar los momentos complicados es posible si sabemos identificar los síntomas, los problemas y somos capaces de afrontar las soluciones; pero no siempre podemos hacerlo desde la parte productiva de la empresa. En ocasiones se producen problemas en la generación de caja, de circulante, de necesidades de renovación tecnológica, necesidades de inversión, de reestructuración, empresas o plantillas sobredimensionadas, etc. Necesitamos conocer las herramientas de que nos dotan el derecho y la economía para afrontar las situaciones de crisis y que no deriven en un fracaso empresarial.

Una empresa en crisis produce daños a sus empleados, a su actividad, pero también en su entorno: acreedores y otros stakeholders. Resulta fundamental en nuestra actividad ser capaces de diagnosticar la situación de crisis de nuestros clientes y proveedores y procurar evitar que nos afecten en nuestra cuenta de explotación, la resolución tardía de los problemas de insolvencia genera múltiples conflictos y daños económicos a nuestras empresas.

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Fdo. ASPAC Asociación Profesional de Administradores Concursales

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