En vigor el 1 de enero de 2022

Según la Clasificación Internacional de Enfermedades, ICD-11, el manual de la Organización Mundial de la Salud (OMS),  el agotamiento o “burn out” es ya considerado un diagnóstico médico legítimo.

Los síntomas para diagnosticarlo son los siguientes:

  1. Sensaciones de disminución de energía o extenuación. Sensación de agotamiento.
  2. Mayor distancia mental hacia el trabajo o sensaciones negativas o de cinismo relacionados con el trabajo y,
  3. eficacia profesional reducida.

Este desgaste profesional se refiere de manera específica a fenómenos relacionados al contexto laboral y no para otros ámbitos de la vida. De carácter profesional, y no común, y con un nexo causal entre los padecimientos y la relación laboral para determinar su origen laboral. Un trastorno de continuo desgaste, un estrés crónico, siendo causa de baja laboral, dando lugar tanto a incapacidades temporales como permanentes.

STSJ Cataluña 14 de septiembre de 2010: Responsabilidad empresarial en el síndrome sufrido por el trabajador. Se impone a la empresa un recargo de prestaciones de la Seguridad Social por incumplir medidas de seguridad e higiene en el trabajo.

La trabajadora afectada estuvo en situación de incapacidad temporal durante un periodo prolongado por presentar trastornos de tipo ansioso-depresivo derivados de problemática laboral de varios años de evolución, que le habían provocado un nivel de tensión emocional y agotamiento muy elevados. La Sala apreció que su cuadro patológico era comparable con el diagnóstico de «quemado», existiendo una relación entre el incumplimiento —falta de adopción de las correspondientes medidas de seguridad, y/o falta evaluación, formación e información sobre cómo actuar frente a riesgos psicosociales y falta de control de la actividad de sus empleados— y su efecto —el accidente, la patología psiquiátrica que sufría la trabajadora.

 

Fdo. Silvia Uclés – Asesora del departamento Jurídico de AEDHE

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